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Legado del Silencio: Ilusiones para Ciegos

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Este relato corto narra cómo Jab Korr y Kyp Adal'macor llevan a cabo su objetivo en la primera gran operación del clan tras el ingreso de la Guardia del Cuervo en el mismo. Otros miembros de la Guardia del Cuervo están involucrados, y también el inesperado encuentro con Marauder (futuro miembro del clan Héroes del Silencio <HdS>).




· Situación cronológica: Dos meses después del 1 DBY ·

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Estación de Gus Talon, Luna de Corellia

Estación de Gus Talon, Luna de Corellia, Sector Corelliano [El Núcleo] - Jab Korr y Kyp Adal'macor se disponen a viajar desde la luna hasta la superficie planetaria de Corellia, hacia la ciudad de Doaba Guerfel, yendo al encuentro de un contacto por un asunto sobre un Carguero Pesado Corelliano YV-929.

El puerto espacial estaba a rebosar. Dos escuadrones de cazas y bombarderos TIE sobrevolaban la zona haciendo patrulla. Jab deducía por su presencia que algún rastro rebelde había sido hallado y estaban "al loro" del más mínimo detalle (esto le dificultaba su cometido).

Caminaban por la pasarela para embarcar. Decenas de personas se quedaron sin billete para los 5 últimos transbordadores a Corellia tras más de dos horas de cola.


Jab - "¡Mira toda esa gente, qué pena! Menos mal que compramos los billetes esta mañana..."

Kyp - "¡Sí, menos mal que tuvimos que vender "El Sabueso" para viajar en un transbordador público de primera, oh sí!"

Jab - "Tranquilo Kyp; sacamos una buena cantidad por tu nave. Sabes que necesitamos este dinero... ¡Además, qué más te da! Si era de tu última presa, aquel cabrón que extorsionaba a los ingenieros en Dolomar".

Kyp - "¡Bueno, da igual, eso no importa! Fue parte de mis honorarios por capturarlo. ¿Y bien ganados, no crees? No sabes el frío que me hizo pasar ese mamonazo mientras lo perseguía por las montañas de Diflu".

Jab - "No dudo de tus hazañas ni esfuerzos. Pero reconoce que no era para tanto; tu "joya" de carguero era una chatarra. ¡Joder, mira mi manga!" - dice Jab mientras muestra una mancha de óxido en la manga derecha de su chaqueta.

Kyp - "Sí, tenía muchos viajes encima y le hacía falta una capa de pintura... Pero tenía mucho espacio, podías meter de todo".

Jab - "¿Una mano de pintura? ¿¡Sólo una mano de pintura!? Kyp, ese trasto necesitaba un chapado de acero endurecido NUEVO. Eso nos habría salido más caro que una nave nueva. No quiero ni imaginar mis pulmones tras estar 5 días respirando dentro de ella... ¡Hasta el aire debía tener óxido, leches!"

Hubo unos segundos de silencio; la puerta estaba cerca.


Una vez dentro del transbordador tomaron asiento y se acomodaron.

Kyp - "¡Oh Jab! Mira qué lujosos asientos, y qué tacto, sin gota de sudor del anterior pasajero... Aquí se esmeran en la higiene, sí señor" - se burlaba Kyp con un tono pueril e irónico. Jab suspiró sin decir palabra, mirando hacia otro lado, evitando a toda costa prestarle atención.

De nuevo unos minutos en silencio. El transbordador despega y Kyp observa por la ventanilla cómo el fuselaje de la nave se calienta al atravesar la atmósfera y se vuelve naranja muy vivo.

Kyp - "Bien... ¿Por dónde piensas empezar?"

Jab - "Ya hemos empleado más tiempo del planeado en nuestro anterior viaje. Al llegar a Coronet montaremos en la primera lanzadera a Doaba Guerfel para encontrar al contacto cuanto antes".

Kyp - "¿Doaba Guerfel? Al parecer allí hay mucha marcha por las noches. ¡Y cerveza corelliana! Podríamos llevarnos unas cuantas cajas para ..."

Jab - "No vamos a detenernos para eso. Por mucho que me gusten las cervezas tostadas y negras, necesitamos todo el tiempo y dinero para nuestro cometido. Es más, dudo que tengamos tiempo para salir tranquilos de este sector".

Kyp - "Joder, a veces te pasas de serio, ¿no crees?"

Jab - "Cada cosa en su momento. Ya habrá tiempo de festejar y beber cerveza de las buenas" - respondió Jab muy serio y seco.

Kyp - "Hmmm ... ¿Crees que nos llegará el dinero? Sólo tenemos 63.000 , incluyendo los 21.000 créditos por El Sabueso".

Jab - "Tranquilo. Los cargueros pesados YV-929 de segunda mano no superan los 100.000 créditos. ¡Y esta debe ser de tercera por lo menos! Seguro que podemos conseguirla por menos de 80.000".

Kyp - "Aun así no nos llega. Y sabes de sobra que no conseguiremos otros 17.000 créditos. Aunque puedo avisar a Yuka para que venda las toneladas de mercancía que lleva a bordo y así poder sacar..." - de pronto Jab le cortó, alzando la voz levemente.

Jab - "¡No! Las necesitamos para nuestro siguiente movimiento. Tú concéntrate en cumplir tu función, recuerda que la vigilancia y controles imperiales se han recrudecido mucho tras la Batalla de Yavin. De los negocios y persuasiones me encargo yo. Por cierto, ¿dónde está Yuka ahora mismo?"

Kyp - "Debería estar en órbita sobre Trantor, esperando el último envío". - Dicho esto Jab se queda pensativo, serio y reflexivo.

Kyp se agacha y de su entrepierna saca una pistola pesada de corto alcance. Jab se sorprende y le reprocha por lo bajo.

Jab - "¿¡Cómo se te ha ocurrido traer eso!? Se supone que somos rateros de poca monta ante un negocio demasiado grande para nosotros. ¿Quién se lo va a creer si tienes uno de esos encima? Menudas agallas has tenido de colarlo en el control... Ibas a conocer mi ira si nos descubrían por un capricho como este".

Kyp - "Sabía que si te lo decía no me ibas a dejar llevarlo, jaja. Si las cosas se ponen feas... mi amiguito abrirá la boca. Además, el óxido de tu manga ayuda al disfraz, jejeje" - se mofa Kyp de forma amigable.

Jab - "A veces pienso que no tienes remedio" - suspira mientras mueve la cabeza negativamente - "Recuerda que el temperamento y la paciencia son imprescindibles. Más aún en tu profesión... Ya te lo dije cuando nos conocimos, debes ser más cuidadoso".

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Corellia y su luna

Kyp no contestó. Volvió a observar a través de la ventanilla. Ya estaban en el espacio, habiendo dejado atrás la luna, ante el inmenso planeta corelliano por excelencia.


Un largo rato no se dirigieron la palabra, cada uno descansando o escuchando los canales de música, hasta que Kyp no pudo estar callado.

Kyp - "Oye... Aquel amiguito tuyo imperial que nos encontramos en el Bar Wookie ... no volviste a hablar de él. ¿Qué piensas de el ahora, tras el reencuentro?"

Jab - " ... " - Jab mira de reojo un instante a Kyp y vuelve la vista al frente, al infinito - "Me da la impresión de que no tardaremos en volver a encontrarnos ..."

Kyp no supo qué responder a eso y, tras un breve e incómodo silencio, dijo - "¡Pues si no vamos a tomar cerveza corelliana pienso llevarme unas botellitas, al menos!"

"Y yo" - pensó Jab, esbozando una sonrisa. En el fondo le divertía el carácter cómico-picaresco de Kyp (a veces).

Sintió una agradable sensación de cosquilleo en el cuerpo... Todo iba a salir bien.


CAPÍTULO I: Una Noche Larga

Hace más de una hora que había desembarcado en Coronet y acto seguido subido a una lanzadera. Doaba Guerfel estaba situada en el norte de las Montañas Nómadas. La estación invernal estaba llegando a su fin; las heladas montañas luchaban contra los rayos del sol por no derretirse, respaldadas por una tímida nevisca incesante.


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Montañas Nómadas


Aterrizaron en su destino. Por fin se acercaban al objetivo de su cometido. Debían conseguir ese carguero pesado, justamente ese.

Pretendían presentarse ante el vendedor haciéndose pasar por rateros de poca monta, sin desvelar su verdadera identidad. Por ello, para crear la tapadera perfecta, pasaron por unos puestos del mercado y comenzaron a ojear descaradamente todas las mercancías, intentando regatear demasiado y llegando a ser algo groseros con algún vendedor. También fueron a algún callejón, cantina y puestecillos sospechosos preguntando por trabajos fáciles y muy poco honestos.


Tras unas horas de teatro ya había caído la noche. Buscaban a un manager publicitario twi'lek. Sabían que este contacto les llevaría hasta el vendedor de la aeronave; frecuentaría locales vulgares, clubes privados y daría algún que otro breve paseo acompañado con una señorita distinta cada vez; todo esto despilfarrando dinero a mansalva de forma chulesca. En definitiva, un vividor.

"¿Te apetece dar una vuelta?" - preguntó Jab muy pillo, señalando con la cabeza a varias "damas de compañía" que salían de los clubes, mientras daba sus primeros pasos hacia esas calles.

"¡Joder Jab! Me sorprende que..." - Kyp dudó un par de segundos y cambió su cara y tono por completo - "Vale. Ya pensaba yo... que te habías tomado unas cervezas a mis espaldas".

Analizaron a los acompañantes que iban apareciendo. Uno de ellos destacó; primero por su raza, segundo porque parecía ir ya un poco "contento" y tercero porque no disimulaba nada su fanfarroneo de estar forrado de dinero. Siguieron de lejos a la pareja recientemente hecha (que sería más fugaz que el caramelo de un niño) y observaron cómo entraban en una pequeña estancia, situada a tan sólo dos calles de los clubes. Poco más de media hora más tarde ya estaban saliendo de nuevo, cada uno por su lado tras un beso de compromiso y un cachete desconsiderado, acompañado de una carcajada facinerosa, por parte del macho.

"¡Eh amigo! Se te ve contento. ¿Quieres estarlo todavía más?" - preguntó falsamente una figura al vividor desde las sombras de una esquina.

"¡Eh ...!" - el twi'lek parecía desconcertado - "Pues claro, ¡quién no!" - se acercó a la figura y habló en bajito - "¿Qué puedes ofrecerme?".

"Pues tengo algunas pastillas, ¡poca cosa para un tipo como tú! Tú pareces necesitar algo más... estimulante. Mira, tengo este botecito milagroso que te hará ver las estrellas" - sacó la figura un pequeño bote de plástico con dosificador. Contenía un líquido azul oscuro, casi negro.

"¡Oh, tiene buena pinta! ¿Qué es, una especie de yarrock líquido?" - preguntó entusiasmado el vividor.

"¡Menuda máquina! No se te escapa una, ¿eh?. Pues sí, es un sucedáneo destilado del yarrock vía-ocular. Te echas un par de gotas en los ojos y fliparás por colores (nunca mejor dicho). Aunque si te interesa..." - mira la figura a ambos lados antes de proseguir - "Ya que me has caído bien... Podría conseguirte un poco de flash" - responde con entusiasmo.

"¿Flash?" - se sorprende el twi'lek.

"Sí amigo, "Flash". Es bastante nuevo. ¡Flipante! Mucho mejor que el yarrock o el glitteryll y con la intensidad del pyrepenol. ¡Pero más barato! Mi socio lo trae de Malastare; es bueno, muy bueno" - explica la figura, de aspecto algo descuidado.

"Huumf... suena muy bien. ¿Y dónde está ese socio tuyo?" - pregunta impaciente el manager.

La figura señala a un club de poca luz. Una música electrónica sale de el cuando se abre la puerta, demasiado alta quizá - "Está bebiendo ahí, en una mesa reservada. Si nos acercamos seguro que nos pasa algo".


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Club de Electrónica

"Menudo antro... Menos mal que hay alguna bebida decente", piensa Jab mientras se acercaba a la barra - "¡Una tostada dulce, guapa!" - pide a la camarera. "¿"Guapa"? Tanto actuar de forma vulgar me está afectando", piensa tras pedir a la camarera.

Encuentra una casilla muy recogida con una mesa y dos bancos, se sienta solo y comienza a dar tragitos mientras observa el panorama ante el.

"Hmmm, qué buena. Una pena que no deba beberla entera", piensa mientras olisquea y saborea un nuevo trago. Observando a los individuos puede ver a dos matones, un ladronzuelo, un putero, tres borrachos, dos drogadictos y un tipo muy serio y quieto que parece ser el gorila de un reservado.

"Hola encanto. ¿Estás sólo? Yo también. Podemos charlar un rato si quieres" - suena una voz muy dócil y femenina junto a Jab.

Una mujer humana de figura despampanante, cabellos rojos largos ondulados, ojos marrón miel y tez clara se acerca mostrando una sonrisa amplia junto con una jarra en la mano.

"Una pena que ya esté esperando a un amigo" - responde Jab con una sonrisa embriagadora, intentando aparentar un cliente cualquiera - "Sino aceptaría tu propuesta encantado".

"¿En serio? Qué pena... Bueno, quizá más tarde" - guiña el ojo con picardía mientras gira todo su cuerpo, por último la cabeza, sin dejar de mirarlo profundamente, hasta que se aleja hacia la barra con paso lento y sensual. Jab no puede evitar mirarla aunque pronto se serena y se concentra de nuevo. "No parece prostituta, ni camarera, ni camello ni una simple clienta" piensa mientras da otro trago, esta vez mucho más tímido, a la cerveza. "Su ropa no es la habitual, ni lleva adornos distintivos, ni se mueve como tal... ¡Pero qué figura tiene! No tardará mucho en tener moscardones molestos a su alrededor. Normal, con esa cara, y ese pelo, y esas piernas, los muslos ... ¡Los muslos!", piensa con atención. Un desapercibido relieve y volumen inusual acompañaba a su muslo izquierdo. Seguramente sería un arma, apostaría que de cuerpo a cuerpo. Acto seguido siguió la línea marrón que adornaba sus pantalones violetas ajustados hasta alcanzar la cintura. No vestía cinturón pues era parte del traje; pequeños compartimentos ocultos conformaban una cartuchera incorporada a los adornos marrones; algunos de ellos abultaban demasiado para ser un mechero.

La bella muchacha le miró de nuevo desde la barra. Jab alzó la jarra lentamente y brindó mediante un breve gesto; la mujer sonrió tímidamente y ambos bebieron de sus jarras sin dejar de mirarse fijamente a los ojos hasta terminar el trago.

Estaba terminando el trago cuando percibió una escena más allá de la muchacha, al otro lado de la barra y del club. El contacto twi'´lek entraba por la puerta y descendía el par de escalones, acompañado tras de el por una figura todavía sin revelar ante la luz. La figura le dijo unas palabras y le dirigió hasta su mesa, pasando frente a la muchacha. Ésta no había dejado de mirar a Jab hasta que le cortaron el contacto visual. Llegaron ambas personas y se sentaron a la mesa junto a Jab.

"Eh... Hola. Me ha dicho tu amigo que estás tomando algo. ¿Te importa si acompañamos?" - preguntó titubeando el twi'lek.

Jab miró a la figura por un instante - "Desde luego que no. ¿Qué te cuentas?".

"Verás, aquí el amigo quiere probar de lo tuyo. Es majete, y de fiar" - responde la figura impacientemente.

"¿Ah si? Perfecto, aquí mismo me traje de sobra para esta noche" - sacó Jab una cajita metálica muy fina y la arrastró sobre la mesa hacia el vividor. Éste, todo entusiasmado, la abrió y sacó unas tabletas; en el fondo pudo ver la imagen de un carguero pesado corelliana YV-929.

Frunciendo el ceño miró al socio mientras sentía un frío y duro tacto en su entrepierna. El desconocido camello le estaba apuntando disimuladamente con un cañón, directamente a sus partes íntimas.

"Cuéntame todo lo que sepas sobre naves como esa en esta ciudad y te daré la droga que tanto deseas" - cambió repentinamente de tono el socio del camello, ahora frío y serio, inclinándose sobre la mesa con la mirada intimidatoria.


CAPÍTULO II: El Lujo del Incógnito

"¿Estás seguro que es fiable? A ver si nos va a hacer una encerrona ..." - pregunta Kyp preocupado.

"Lo estoy. Además, ¿no has visto cómo temblaba? Poco más y se mea encima" - responde Jab con despreocupación.

"¡Jaja! Esi sí, aunque no se si los temblores también eran parte del mono... estaba ansioso por consumir esas tabletas. Por cierto, ¿de verdad era flash?" - Kyp.

"¡Qué va! Era arcilla húmeda prensada con hierbajos picados. Las hice antes de entrar" - dice Jab.

"¡Ja! Seguramente todavía esté intentando fundirlas, ¡ja-ja-ja!" - ríe Kyp - "Hay que ver... Me pregunto cómo consigues enterarte de estos contactos; hay cada uno que...".

"¿Nunca has oído hablar de la simpatía? Uno tiene sus contactos de tiempos pasados, y más de uno me debe más de una" - dice serio Jab mientras guiña un ojo.

Ambos se alejaron de la zona nocturna festiva hacia una zona hostelera y residencial cercana. Mientras caminaban, Jab comentó - "Si lo que dijo nuestro amigo es totalmente cierto no tendremos problemas para conseguir una importante rebaja en el precio. A primeras horas de la mañana visitaremos al vendedor. Ahora debemos descansar bien, mañana nos espera un día largo".

Kyp asintió gestualmente con la cabeza y sugirió - "En esta zona hay hostales y dependencias privadas de alquiler. Podríamos alojarnos en una muy barata para evitar levantar sospechas".

"Bien pensado. Mejor una dependencia privada que un hostal" - diciendo esto miró a un callejón iluminado por un cartel de neones color púrpura - "Ese mismo podría valer. Tiene pinta de mala muerte... seguro que muy barato y "limpio". Vamos".


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Dependencias Privadas de Alquiler

Un sullustiano muy gordo y sucio se dejaba ver tras un mostrador (hace tiempo blanco), ojeando una revista de bailarinas de hace años. Ni se enteró de la llegada de dos posibles clientes.

Kyp se adelantó unos pasos e indicó con la mano baja a Jab que el se encargaba.

"Hola. Mi amigo y yo buscamos una habitación, a poder ser barata, tenemos poco dinero. ¿Tienes alguna libre?" - preguntó Kyp con inocencia. El sullustiano, molesto por la interrupción de su culta lectura, gruñó levemente mientra ojeaba de pies a cabeza a Kyp y Jab y respondió con desgana - "Hummmfff... 48 créditos la noche en una doble".

"¿¡48 créditos!? Pensábamos que iba a ser más barata... ¿No podrías dejarla por algo menos?" - saltó Kyp.

"Todas son a 48 créditos. Lo tomas o lo dejas" - volvió a responder, ya no con tanta desgana.

"Verás, llevamos varios días viajando, durmiendo mal y poco, y mañana aun tenemos que coger otro transbordador. ¿No podrías hacernos una rebaja? Sino difícilmente nos va a llegar para los billetes mañana y ..." - insistía Kyp.

"¡Que NO, chico! 48 o nada" - gimió algo enfadado el dueño de las dependencias.

"¿En serio? Venga hombre, seguro que tienes alguna habitación más pequeñita que dejarnos más barata; verás, tenemos sólo 240 créditos y..." - siguió insistiendo Kyp. Insistió hasta tal punto que acabó con la paciencia del sullustiano y este dijo desesperado:

"¡ESTÁ BIEN! Hay una dependencia haciendo esquina al final de esta pasarela, a la izquierda. ¡Toma la tarjeta, os la dejo por 40 créditos Y NO SE HABLE MÁS!" - alzando la voz.

"¡Oh, gracias! Sabía que tenía pinta de buena persona" - se burló Kyp mientras pagaba y recogía la tarjeta-llave. Jab saludó con la cabeza y las cejas al sullustiano antes de subir a la pasarela, a lo que este respondió con otro gruñido, apartando la mirada hacia su revista.

Caminaron por la pasarela hasta llegar a su dependencia. Como dijo el dueño, hacía esquina del edificio y tenía un cristal continuo a la altura de la cabeza; Jab pensó que podría haber visto a través de el la habitación si no estuviera tan mugriento. Una vez dentro observaron la descuidad estancia, comprobaron que no había cámaras ni falsas paredes (incluso en el baño), observaron los puntos de vista desde la habitación hacia la calle y revisaron la cama a conciencia. Poco después se tumbaron y cayeron dormidos.


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Amanecer en Doaba Guerfel


Hacía tan sólo una hora estándar que la claridad del día había dado rienda suelta a la mañana. Kyp se despertó sin Jab tumbado en la cama. No estaba en la habitación, así que miró por la ventana (no lo vio) y por último en el baño. Allí estaba, sólo vestido con un pantalón, sobre una repisa metálica mirando hacia la ventana. Arrodillado y con los brazos sobre sus piernas se mantenía inmóvil, derecho y con los ojos cerrados, en postura de meditación. Kyp se extraño y le preguntó qué hacía meditando en el baño. Jab respondió con total sinceridad y sin inmutarse - "Aquí se está más fresco".

Mientras Kyp se disponía a orinar en el baño se fijó en la desnuda muñeca izquierda de su compañero. Percibió una pequeña cicatriz perpendicular a la mano; no pudo evitar hablar sobre el tema.

"Nunca había visto esa cicatriz en tu muñeca. ¿Puedo saber cómo te la hiciste?" - preguntó Kyp, todavía desperezándose del sueño.

"Paré un cuchillo con ella" - volvió a responder sincero.

Dicho esto terminó su meditación y salió del baño. Mientras pasaba por la puerta Kyp exaltó - "¡Me tomas el pelo!" - a lo que Jab no respondió.

Recogió su ropa de la silla y miró las calles a través de la ventana. Tras ponerse la camiseta se fijó en un tipo encapuchado, acompañado de una unidad astromecánica, que hablaba e indicaba con los brazos una dirección a una mujer. "Ese pelo me suena", pensó Jab. Concentró su percepción en su figura. Esta terminó la charla y se giró en la dirección indicada; fue entonces cuando pudo ver su rostro. "¡Claro, la mujer de anoche! Qué estará buscando ...".

El sonido de la cisterna llenó por completo la estancia mientras Kyp salía del baño.

"¡Yo estoy listo! ¿Y tú?"

"¡También!" - respondió Jab con ánimo mientras se vestía la chaqueta y recogía unas barritas energéticas de la mesa.


El día era claro y soleado con pocas nubes y no hacía demasiado frío. Al cerrar la puerta de la dependencia oyeron unas voces poco amigables; reconocieron entre ellas la del dueño. Kyp echó un vistazo a través de unos barrotes y pudo ver a dos matones hablando con el dueño; éste parecía tener miedo y les indicó el camino hacia la pasarela, justo hacia ellos.

"Jab, esos dos no tienen cara de amables" - susurró Kyp.

"Ya veo" - dijo Jab mientras imitaba la postura de Kyp - "Mejor tomamos otra salida".

Dicho esto se volvió hacia el extremo opuesto de la pasarela. La calle principal fluía bajo sus pies llena de gente en movimiento y comerciantes. Sin decir nada saltó la barandilla hacia un recoveco con toldo bajo sus pies; Kyp le siguió en silencio.

Kyp cayó encima de algo viscoso que hizo un ruido gracioso. Un niño ithoriano estaba observándolos, completamente boquiabierto y muy asombrado, sentado en su sillita junto a su helado. Kyp se miró los pies y vio el helado pringoso bajo si mismo; miró al niño y se encogió de brazos con una mueca inocente. Jab dirigió al chaval una amplia sonrisa, le dio una barrita energética y acto seguido se marcharon. Ahora el niño sonreía, despidiéndoles con la barrita en la mano.

"¿Hacia dónde, Jab? Debemos darnos prisa y despistar a esos tipos" - se preocupó Kyp.

Jab filó la vista en el fondo de la calle por pocos segundos y pudo ver a la mujer desconocida de anoche.

"¡Por allá!".


CAPÍTULO III: El Arte del Regateo

Habían perdido el rastro de la mujer antes de abandonar el gran flujo de gente en las calles. Siguieron las indicaciones obtenidas en la información del contacto y llegaron a zonas menos concurridas; era sorprendente ver cómo a tan pocas calles de distancia del flujo neurálgico el ambiente era distinto. Grandes y pequeñas plataformas y hangares descubiertos conformaban un puerto espacial intra-urbano. Sólo unas decenas de personas poblaban la zona, la mayoría de ellos comerciantes menores o lugareños, todo rodeado de chatarra, antiguallas y puestos ambulantes.

"Debería ser aquí" - indicó Jab con la vista hacia una de las plataformas.

Cuanto más cerca de la entrada estuvieron, más pudieron escuchar unas voces. Una de ellas era femenina y la otra chillona; echaron un vistazo y pudieron ver a la mujer, y a un Drall muy bajito, ante el inmenso carguero pesado tras ellos (era increíble pensar todo el armamento y capacidad que podía soportar ese carguero en tan poco espacio; su formato compacto y alto rendimiento defensivo eran geniales). Se acercaron caminando lentamente hacia ellos mientras Jab interrumpió diciendo - "¡Hola "encanto"! ¿Ahora te parece buen momento para charlar?".

Ambos negociantes callaron y la muchacha se sorprendió. Frunció el ceño, hizo un gesto de espera al pequeño Drall y se acercó a Jab con sequedad. Apartándolo un poco del resto le susurró con gesto intimidatorio.

"¿¡Qué haces aquí!? ¿Me has seguido? Sucio baboso, enfermo, cochino..." - despotrica con rabia y energía.

"¡Eh, no! Tranquila. Yo sólo vengo a por esa nave" - dice Jab mientras señala con el dedo al imponente carguero.

"¡Es nave es mía, la necesito! Olvídate de comprarla, ya he acordado la venta" - amenaza ella.

"Podríamos llegar un acuerdo ..." - responde Jab mientras piensa de nuevo lo que acaba de escuchar - "¡Un momento! ¿Has dicho "la necesito"?" - se extraña Jab, acercándose más a su rostro, con intriga.

La mujer se queda sin palabras un par de segundos y, acercando todavía más su cara a la de Jab, responde de forma esquiva - "No tengo que darte explicaciones! Acabo de hacer un trato. Ahora traeré el dinero y me largaré de aquí".

Dicho esto se desplaza hacia el extremo opuesto de la entrada del hangar, donde recoge unos objetos y una bolsa. Mientras Jab y Kyp intentan convencer al vendedor - "¿Ya has hecho un trato? Seguro que nosotros podemos mejorarlo".

"Miñi-mi-ñi mí!" - exclama el pequeño Drall de forma negativa, ahora incluso diminuto al lado de la altura de estos dos altos humanos - "Esa humana me va a pagar 100.000 créditos. ¡A juzgar por vuestras pintas dudo que podáis siquiera llegar a la mitad de esa cantidad!" - reprocha con pose altiva.

La muchacha cargó su mochila al hombro y se volvió hacia la salida, mientras miraba a Jab rasgando los ojos con desprecio.

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Marauder, Cazarrecompensas Mandaloriano

Entonces su atención se fijó drásticamente hacia una nueva figura que asomaba por la entrada. Caminaba firme, ágil y decidida, equipada con armadura completa y un característico casco mandaloriano moderno. Apuntando hacia ella no dudó en disparar un rayo sónico (acompañado de un chillido del Drall); la mujer se volvió brúscamente, cubriéndose instintivamente con la mochila, y tuvo la suerte de que el rayo impactó en su improvisado escudo, despedazando la piel de la que esta hecha. Aprovechó para tirarse tras unos contenedores cerca de la pared, cubrirse y comenzar a responder a los disparos con una pistola.


Jab, Kyp y el Drall se encontraron en un fuego cruzado del que se vieron obligados a escapar, tumbándose en el suelo y apoyándose en pequeñas cajas metálicas y un panel de la terminal del combustible.

"¡ME CAGO EN LA LECHE! ¡Esos dos casi nos matan!" - grita Kyp mientras saca su arma.

"¡NO, KYP! No te metas. No va con nosotros" - le aconseja Jab mientras para su desenfunde.

"¡Oh, por las cosas que brillan!" - exclama con un llanto el Drall, llevándose las pequeñas zarpas a la cara - "Van a acabar matándonos. ¡NOOO! ¡¡¡MI HANGAR, MIS MERCANCÍAS, MI NAVE!!! ¡Lo están destrozando TODO!" - llora.

"¿A quién se la vas a vender ahora, eh? Sabes que ya no es una venta segura" - explica Jab - "¡VÉNDENOSLA! Te daremos 60.000 créditos ahora mismo, ¡mira!".

Kyp muestra varios chips y tarjetas de crédito que pasa a Jab. El Drall sigue chillando y quejándose.

"¿¡60.000!? ¿Me tomas el pelo? Su precio es de 100.000".

"La nave está muy usada y es de tercera mano por lo menos. ¡Además está recibiendo daños ahora mismo! Tienes que rebajarla. 60.000 es un precio más que justo ..." - reprocha Jab, y añade - "¡Y te sacamos de este lío, con vida y de una pieza!".

"¡Como mínimo vale 80.000 créditos, no puedo aceptar menos!" - llora el Drall.

"¡VALE! Entonces nos largamos..." - dice Jab con desinterés, cuando de pronto le corta el Drall.

"¡ESTÁ BIEN! 60.000, 60.000 créditos y es toda vuestra. Pero por favor, ¡SACADME DE AQUÍ!" - grita desesperado el Drall, muerto de miedo. Los tiradores seguían enzarzados en combate. Se iban moviendo por entre el hangar, buscando nuevas posiciones de defensa y donde cubrirse fácilmente.


Una vez intercambiaron el dinero con el Drall por las escrituras de la nave, Kyp cogió en brazos al pequeño vendedor, dio tres volteretas giratorias por el suelo y se deslizó ágilmente hacia una esquina oculta del hangar. Una rejilla permitía el paso de la luz y el aire al otro lado de la calle; no era lo suficientemente grande para un humano, pero sí para un drall. Kyp rompió la rompió y metió al drall en el conducto. Éste escapó por la rejilla a toda prisa sin decir palabra, gimiendo, agotado por el aliento, agarrando fuertemente el dinero.

Mientras, Jab había accedido a la nave gracias a las escrituras, que contenían los códigos de acceso. Justo antes de entrar, un par de disparos rebotaron en la rampa de la compuerta; provenían del cañón de la mujer, dirigidos hacia Jab. Una vez en la cabina puso en marcha la maquinaria de la nave mientras corría hacia los compartimentos de fuselaje, energía y combustible. Comprobando y esperando que todo estuviese listo para despegar, volvió a la cabina a la espera de Kyp.

Observaba cómo el tipo atacante dominaba sus técnicas; poco a poco había ido acorralando a la muchacha en una parte del hangar de la cual no tendría escapatoria alguna. "Seguramente ella ni se ha percatado", piensa.

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Carguero Pesado Corelliano YV-929

Kyp ya subía por la rampa gritando "¡LISTO, VÁMONOS!" cuando Jab pensó en la mujer. Había dicho que le interesaba, ¿por qué? La nave debía tener algo que a ella le interesase.

"¡KYP, TOMA LOS MANDOS Y PREPARA EL DESPEGUE! Voy a salir a por ella, dame tu arma. ¡CÚBRENOS AL SUBIR!" - ordena Jab.

"¿¡PERO ESTÁS LOCO!? Ha intentado quedarse con la nave, matarte... ¿¡Y vas a recogerla!?" - grita Kyp, aunque Jab ya estaba bajando la rampa, directo hacia la chica.

Habiendo descendido la rampa se parapetó tras un panel metálico y gritó a la chica - "¡OYE, ENCANTO! Sube a la nave, yo te cubro".

Esta dudó por unos instantes, desconcertada. "No tengo otra salida...", pensó, así que hizo caso a Jab. Cuando el tipo con armadura comenzó a recibir disparos desde otro ángulo se vio obligado a cubrirse. Jab continuó disparando fuego de cobertura mientras la muchacha subía al carguero pesado. "¡Ahora Kyp!", pensó, y escuchó las baterías láser del carguero destrozar varios contenedores del hangar. Era el momento de salir volando (nunca mejor dicho).

"¡YA ESTÁ! SÁCANOS DE AQUÍ, KYP" - dijo Jab desde la entrada, mientras recogía la rampa y sellaba la compuerta.

El Carguero Pesado Corelliano YV-929 rugió y comenzó a ascender con sumo cuidado; Kyp tenía miedo de chocar con alguna pared del hangar (no estaba acostumbrado a manejar volúmenes medianamente grandes). El tipo con armadura mandaloriano disparó al casco unas ráfagas, inútiles contra los fuertes escudos de la nave. Realizó un último disparo, aunque éste no sonó ni destelló como un láser.


CAPÍTULO IV: Nova Oscura

Kyp revisaba todos los compartimentos de la pequeña bodega de carga, en busca de algo de utilidad o valor. Todos estaban vacíos.

La muchacha no le quitaba el ojo de encima. Comprensible, ya que la habían atado tras obligarla a desvestirse, quedando sólo en sopa interior, habiéndole quitado todas sus pertenencias. En su mirada se percibía furia y rabia.

Sin decir palabra, Kyp se aseguró una vez más de que la chica estaba bien atada y salió de la bodega hacia la cabina. Jab había tomado los mandos del carguero nada más despegar (ya que su destreza superaba a la de Kyp con esta clase de naves) y ahora estaba preparando el ordenador de abordo para el viaje hiperespacial.

- "¿Ya has terminado?" - pregunta Jab sin dejas de observar los mandos.

- "Sí" - responde Kyp - "No había nada en la bodega. Está completamente vacía".

- "Al menos el arsenal y las torretas están en su sitio. El suministro de energía es aceptable" - explica Jab - "Esperemos que funcionen correctamente".

- "¿Sabes? Ver al tipo con armadura mandaloriana me ha hecho recordar cuánto echo de menos la mía".

- "Ya me preguntaba cuándo ibas a quejarte ..." - suspira Jab con desgana - "Quién será, ¿lo conoces? Parecía un cazarrecompensas".

- "Nah, no me suena. Aunque a juzgar por sus colores y adornos tiene que venir de otro clan man, y va por libre" - piensa en alto Kyp, pensativo - "¿Por qué iría tras la chica?".

- "No lo se ... Pero lo averiguaré" - dice Jab, levantándose - "Voy a hablar con ella. Tú vigila los mandos y avisa de cualquier imprevisto".


La muchacha se movía cada vez más. Desde que Jab había entrado en la bodega, esta no había dejado de agitarse nerviosamente.

- "¡Como me toques un solo pelo, TE MATO, CERDO!" - grita con rabia.

- "Tranquila, no vamos a hacerte mal" - responde Jab con tono suave y tranquilo, intentando calmarla.

- ¿¡Ah, sí!? ¿Entonces por qué me desnudáis y atáis a estos barrotes?.

- "Anoche ocultabas armas bajo tu vestimenta. Debemos tomar precauciones puesto que has intentado pegarme un tiro ahí abajo hace un rato" - explica Jab con sorna - "Dime, ¿por qué necesitabas esta nave? Dijiste que la necesitabas".

La muchacha callaba.

- "Dímelo y quizá sea más benevolente contigo" - la pìca Jab, agitando unos pantalones en la mano.

Ella respondió a regañadientes tras vacilar unos segundos - "¡Está bien! La necesito para conseguir un trabajo".

Jab se extraña - "¿Qué clase de trabajo, y para quién?" - y espera con ansias la respuesta.

- "Uno, al parecer, muy beneficioso. Una especie de escolta, robo y contrabando para el Sol Negro. Además, necesito una nave; ya no tengo".

- "¿Esta nave para ti sola? No tienes tantas manos para manejarla. Además tiene una capacidad de carga pequeña, ¿qué contrabandista de pacotilla eres?" - burla Jab.

- "¡NO soy contrabandista!" - salta de golpe, alzando la voz - "Bueno, algo así ...".

- "¿Y por qué te perseguía ese tipo?".

- "No lo se. Supongo que por algo que robé" - responde de un modo indiferente, evitando dar más explicaciones.

- "Tenía que ser muy valioso para que hayan mandado a alguien detrás de ti. ¿A quién le robaste?" - Jab insiste.

- "¡DE ESO NO PIENSO HABLAR! No te lo diré, capullo" - entra en cólera la chica.

- "¡Vaya! Cuando parecía que comenzabas a calmarte vuelves a ladrarme. Aun por encima de que te salvé de aquel tipo, incluso tras haberme disparado. Menuda forma de agradecerlo ¡Pues ahí te quedas!" - reprocha Jab, molesto, mientras le tira los pantalones - "Quizá te ayude con los pantalones cuando se te bajen los humos".

Jab zanjó la conversación y salió de la bodega al son de los chillidos y gritos dedicados a su persona (nada agradables). "Joder, le he tocado la fibra sensible", piensa mientras entra en la cabina.


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Cabina del YV-929

- "Tan poco tiempo y ya te tiene aprecio, ¿eh?" - ríe Kyp con sarcasmo.

- "¡Jaja! Anoche la rechacé en el club. Creo que aun está molesta" - bromea Jab, siguiendo el hilo del sarcasmo.

- "¡Ja-ja-jua!" -ríe abiertamente Kyp - "Y bien, ¿qué te dijo?"

- "Sabía lo de la nave" - responde Jab con una voz muy seria. Mientras, pulsa una opción de interfaz y muestra en pantalla la identificación de la nave. En ella se puede leer los códigos de identificación y un nombre: "Nova Oscura". - "Por poco se nos chafa el plan" - añade.

- "¿Crees que nos aceptarán?"

- "Sí. La nave ya ha trabajado más veces con ellos, el dueño es lo de menos. Tú recuerda lo planeado" - guiña el ojo, Jab. De pronto el piloto del hipermotor comienza a pitar y parpadear.

- "Ya estamos llegando al sistema Ylix" - anuncia Jab.

- "Esperemos que todavía estén aguardando" - susurra Kyp esperanzado.

- "¡Preparado para invertir a velocidad sub-lumínica!" - avisa Jab.


Un destello muestra un artefacto llegar desde el hiperespacio. La Nova Oscura aparece en la nada, en algún punto remoto del sistema Ylix.

Detectan dos naves en el punto de encuentro y se aproximan. Las comunicaciones se abren; Jab informa de que desean "formar parte del tajo" a cambio de "unas buenas perras" y se unen al grupo. Al llegar pueden verlo todo mejor, de cerca.

- "Pensé que sería un cargamento más tímido pero ..." - dice Kyp.

- "Sí, yo también. ¡Mira ese carguero!" - se preocupa Jab - "Es bastante grande y nova del todo lleno".

- "Apuesto a que es el hueco reservado para los saqueos relámpagos".

- "No te quepa duda" - asegura Jab - "Esto podría salir mejor de lo que pensábamos ...".

Al instante salen del hiperespacio 4 cazas (uno de ellos pesado) y un carguero ligero. El canal de comunicación con el carguero se vuelve a abrir.

- "<Ksssrsh> ¿Nova Oscura? Aquí está nuestra escolta y fuerza de apoyo. Ya estamos listos para partir. Os estoy pasando las coordenadas. Saltamos en dos minutos" - informa el carguero.

- "... ¡O PEOR!" - expresa Kyp con gesto torcido - "En total son 4 cazas, un carguero ligero y un carguero ligero. ¡Además del carguero grande!"

- "Debemos esperar a llegar al Sistema Joya Brillante para poder recibir ayuda. Tendremos que alejarnos lo suficiente de la órbita de Ord Mantell, lo sabes" - recuerda Jab.

- "Será difícil contenerlos solo, incluso para mi" - chulea Kyp - "Si tuviéramos otro artillero ..."

Ambos se miran al instante, callados. Jab reacciona, ordenando que tome los mandos, mientras corre hacia la bodega. Entra de golpe, asustando a la chica, y pregunta.

- "¿¡Todavía te interesa conseguir ese trabajo!?" - sonríe con picardía mientras le arroja el resto de la ropa.

Los motores rugen de nuevo. Saltaban al hiperespacio.


CAPÍTULO V: Comienza la Función

Era asombrosamente hermosa. La gracia con la que deslizaba los pantalones sobre sus piernas, el contorno de su cadera y los cabellos rojos, cayendo sobre su pecho casi desnudo (ocultando parcialmente su cara), dejaban embobado a Jab. Tanto que tardaba unos instantes en darse cuenta y rectificar su postura. Normalmente no se quedaba mirando fijamente, como un maleducado baboso, a las mujeres atractivas (aunque se fijase en ellas) pero con esta era irresistible, como un acto involuntario.

Jab esperaba algún tipo de jugarreta al desatarla, pero no fue así. Ella había seguido observando con furia (aunque no tanta), callada. Cuando sus caras se acercaron (mientras Jab desataba sus brazos tras la espalda) surgió la tensión. Se le notaba nerviosa, mas cuando Jab dijo - "Cuidado, o acabarás matándome con la mirada" - dejó de estarlo y entrecerró todavía más los ojos. La furia seguía presente; ahora menguaba.

- "Necesitamos un artillero más, por si surgen problemas. ¿Crees que podrás manejar una torreta?".

- "Lo mio es modificar y pilotar naves pero bueno... Haré lo que pueda. SÓLO si después me dejáis ir" - impone ella.

- "Cuando hayas respondido a TODAS mis preguntas podrás irte libremente; y sin rencores" - afirma Jab, señalando a las escaleras - "Cuando lo indique, ve a la torreta inferior".

De vuelta en la cabina ve el efecto visual del túnel hiperespacial. Es curioso cuán luminoso es y qué poca luz refleja.

Kyp parecía una estatua oscura, inquieto en la penumbra, ante los mandos del piloto.

- "Quedan 38 minutos para llegar" - comunica.

- "Está en la bodega de carga" - dice Jab, refiriéndose a la chica - "Démosle unos minutos a solas, para que se calme y confíe más en nosotros" - añade, pulsando un botón que activa la cámara de la bodega en el monitor de abordo.

- "No le quitaré ojo" - Kyp toma asiento ante el monitor.


Pasan varios minutos en silencio. Jab está calmado, pensativo; por el monitor observa que también la chica lo estaba. "¿Qué le habrá pasado? Debe haber sido muy desagradable para reaccionar con tanta rabia", se plantea intrigado. "No parece mala persona; a saber qué la llevo a acabar en esta situación", sigue pensando.

El indicador suena. Salen del hiperespacio y se adentran en el Sistema Joya Brillante, hacia el planeta Ord Mantell. Las comunicaciones con el carguero se abren; estas indican que deben escoltarlo hasta la órbita del planeta, donde esperan asaltar un último pequeño carguero que sale hacia el espacio, y terminar el trabajo.

- "<Sssrshk> A las torretas. Estad atentos a cualquier amenaza y obedecer mis órdenes SEAN CUALES SEAN. ¿De acuerdo?" - anuncio Jab por los altavoces del carguero - "¡A trabajar!".

De camino se cruzaron con algunas naves mineras y pequeños cargueros. Ninguno se atrevió a atacar al Sol Negro, y menos a una fuerza como la que formaban todas sus naves. Los momentos tensos fueron escasos.

LLegando a la órbita detectaron el objetivo; entonces Kyp contactó con Jab por un canal interno y privado de la nave.

- "Jab, identifícalo. ¡Debemos estar seguros!"

- "Tranquilo, estoy en ello" - responde rápidamente. No pasa ni un minuto cuando añade - "¿Kyp? Lo he confirmado. Es "nuestro" carguero".

- "¡Entonces es ella! Debemos desviarla de su rumbo, se está acercando hacia nuestro grupo" - apura Kyp.

- "Estoy de acuerdo. Nos adelantaremos y abriremos fuego tímido y leve, para no levantar sospechas".

- "¿¡Y la chica!? Como no te obedezca te juro que la tiro por el expulsor de desechos".

Jab ríe - "Jaja-ja. Le conviene obedecer. Es más, está obligada en esta situación. No te preocupes" - asegura. Contacta con el carguero del Sol Negro e informa.

- "<Krsssshk> Aquí Nova Oscura. Nos adelantaremos para intimidar al objetivo. Cuando le forcemos a desviarse de su rumbo, seguidnos y neutralizarlo. ¡Entonces será nuestro!".

- "Muy bien, Nova Oscura. Esperaremos por la maniobra" - responden ellos.

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Sistema Joya Brillante, espacio de Ord Mantell

El carguero pesado YV-929 se acerca al pequeño carguero. Entonces Jab ordena:

- "¡Artilleros! Abrid fuego intimidatorio al centro de su casco. No queremos dañar demasiado al objetivo".

Comienzan el enfrentamiento. Tras recibir varios impactos, el pequeño carguero suelta un contenedor y se desvía de su rumbo. El gran carguero del Sol Negro comunica a su escolta:

- "<Tzzshk> ¡Se ha desviado de su rumbo y ha soltado un contenedor! Debemos capturar toda la carga. El carguero ligero nos escoltará; el resto de cazas id tras el objetivo y apoyar a Nova Oscura".

Mientras se dirigen a su presa observan cómo esta vira en redondo. Nova Oscura le sigue. Uno de los cazas escolta informa al líder.

- "<Krshkt> ¡Señor! El objetivo está virando y se dirige directamente hacia nosotros. Nova Oscura le sigue pero... ¡Pero no dispara!".

- "<Tzzsd> ¿¡Cómo que no dispara!?" - responde furioso el líder desde su caza pesado.

Fija e identifica a Nova Oscura para contactar con ellos; pero se lleva una sorpresa. Ya no figura como tal; ahora se identifica como "Destello Lunar", de los Valarian, y tiene cerradas las comunicaciones.

- "¡MALDITOS VALARIAN! Se arrepentirán de entrometerse en los planes del Sol Negro. ¡ATACAD TODOS A ESOS TRAIDORES!" - ordena a sus cazas.


- "¡Hola chicos! Cruzaba los dedos por que fuerais vosotros. Cuando solté el contenedor y aún disparabais casi pensé en escapar del sistema" - comunica el pequeño carguero.

- "¡Me alegra oírte, Yuka! Aquí Kyp y Jab. Finalmente conseguimos el carguero, aunque tuvimos problemas y llevamos a una persona más abordo. Ya te contaremos luego, primero terminemos con esto" - responde Jab con alegría - "Te cubriremos cuanto podamos, hatsa alejarnos del campo gravitatorio del planeta. ¡Entones avisa al resto!".

- "¡De acuerdo, Jab! Os apoyaré con las pocas armas de las que dispongo" - responde Yuka con firmeza.

Ahora ambas naves se dirigían directas a los cuatro cazas del Sol Negro.

- "¡Artilleros! Debemos concentrar nuestro fuego en un sólo objetivo para ser más eficientes. ¡Fijad los dos al caza más próximo y abrid fuego inmediato cuando esté al alcance!" - ordena Jab por los altavoces.

- "¿Primero ordenas un alto el fuego y ahora atacar a nuestros compañeros? ¡Tú estás mal de la cabeza!" - reprocha la mujer.

- "¡Haz lo que te digo y todo saldrá bien! Concentrad las dos torretas en el mismo objetivo SIEMPRE. Así tendremos más oportunidades" - acorta Jab con seriedad - "Yo os apoyaré con los láseres triples de proa y la torreta de iones".

- "Recibido, jefe" - responde Kyp con entusiasmo.

Jab manejaba la consola y los mandos con una agilidad de vértigo. Potenciaba los escudos delanteros para recibir los impactos y configuraba la torreta de iones para fuego automático, dejando a mano los pocos misiles disponibles (por si empeoraba la situación) y el control manual de los láseres triples.

Cuando el primer caza entró en el alcance del carguero pesada casi no tuvo tiempo de maniobrar. Bastaron tres ráfagas de ambas torretas y los dos láseres triples de la cabina para bajarle los escudos y penetrar el casco. Estalló, partiéndose en dos e impactando levemente a uno de sus compañeros. Acto seguido fijaron otro caza y repitieron el movimiento, dejándolo bastante tocado y obligándolo a retirarse.

"¡Tú no te escapas!", pensó Jab mientras fijaba al caza evadido. Lanzó uno de los misiles de concusión; este finalmente alcanzó al objetivo y lo hizo reventar.

De pronto la alarma resonó en la cabina. El carguero estaba siendo fijada por otro sistema de seguimiento. A los cuatro segundos el nivel de la alarma aumentó, indicando ahora que un proyectil se dirigía hacia ellos.

- "¡PREPARADOS PARA EL IMPACTO!" - gritó Jab por el comunicador interno del carguero pesado.

Estaban tan cerca de las otras dos naves enemigas, y era tal el volumen del carguero, que bien sabía no podría maniobrar lo suficiente para esquivar el misil. <KABOOM> se oyó en toda la nave, y esta vibró y chirrió. "¡Joder! ¿Pero qué lleva ese tío encima? Menudo impacto" pensaba Jab muy sorprendido, viendo que los escudos delanteros habían descendido hasta un 73% (teniendo en cuenta que estos habían sido potenciados).

Ahora ambos enemigos les pasaron de largo, apartándose hacia ambos lados para evitar la colisión. Jab no dudó un segundo en igualar la intensidad de los escudos deflectores. Sabía que mientras viraban podrían ser atacados por cualquier ángulo.

- "¡Escuchadme! Estoy viendo a su carguero ligero venir hacia aquí. ¿¡Qué hacemos!?" - alerta la chica.

- "Debemos desviar su fuego de nuestro carguero y derribar a todos cuanto podamos. ¡Vayamos a por el otro caza antes de que llegue! Es más débil que el líder, más fácil" - ordena Jab con cautela - "Yuka, tú sigue en rumbo hacia su carguero. ¡No dejes de disparar! Tus escudos aguantarán lo suficiente contra esa clase de nave".

Mientras Yuka obedecía, avanzaba hacia el carguero ligero enemigo abriendo fuego con un tímido láser. Ahora el "Destello Lunar" viraba hacia estribor para confrontarse con otro caza, con la esperanza de abatirlo. La velocidad de ambas naves y el incesante giro de la maniobra dificultaban la puntería de los artilleros. Intercambiaron disparos, algunos impactaron, pero no provocaron el suficiente daño.

Para entonces el líder Sol Negro se había posicionado favorablemente y volvió a lanzar sus misiles, esta vez dos. Impactaron al Destello Lunar por el casco superior de popa, provocando una mayor sacudida y disminuyendo considerablemente los escudos, ahora al 29%.

- "¡Rápido Kyp, líbrate al objetivo!" - indica Jab con impaciencia mientras navega por debajo del caza, dejando un ángulo totalmente abierto para la torreta superior.

- "Apuntando a los motores" - informa Kyp justo antes de abrir fuego.

Por suerte los disparos de Kyp surtieron efecto y desactivaron los motores del enemigo, dejándolo a merced del carguero pesado. Pasando ahora de largo por encima Jab dice:

- "¡Vamos, encanto! Todo tuyo".

La torreta inferior consigue su ángulo y dispara a discreción. El objetivo salta en miles de chispas, desprendiendo una nube gaseosa y ardiente de combustible inflamado.

- "¡Toma ya! No soy tan mala como pensaba" - declara la chica.


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Explosión del caza enemigo


Yuka se acercaba al carguero ligero enemigo. Este abrió fuego con todo su arsenal, misiles incluidos, e infligió un daño considerable a los escudos de Yuka. El leve fuego del pequeño carguero servía de poco contra tales escudos enemigos.

- "¡Chicos! Me vendría bien una ayudita. ¡Y cuanto antes mejor!"

Sin evitar los impactos se dirigió hacia el gran carguero del Sol Negro. Estando a su lado sabía que sus compañeros tendrían miedo de hacerle daño con algún proyectil perdido; esto le daría ventaja.

El gran carguero ya había capturado la carga y se disponía ahora a adentrarse en el espacio, alejándose del campo gravitatorio de Ord Mantell. - "Vamos a defender a Yuka. ¡Fuego de cobertura hacia su líder!" - ordena Jab desde la cabina.

Mientras el carguero pesado Destello Lunar aceleraba hasta velocidad máxima, las ráfagas láser de las torretas hacia el caza pesado hacían de estela. Éste conseguía esquivar algunas, otras no. Aunque sus escudos eran bastante robustos y no se separaba de su cola. Volvió a disparar otros dos misiles. Uno de ellos estalló sin colisionar pues fue alcanzado por una ráfaga láser, el otro alcanzó su objetivo. Ahora los escudos del Destello Lunar disminuyeron prácticamente al cero, restando un 3%.

El carguero ligero enemigo volvía a por Yuka. Tras el iban Jab, Kyp y la chica a bordo del Destello Lunar, seguidos del caza pesado del líder del Sol Negro, del cual no conseguían librarse.

A Jab se le ocurrió una jugada para proteger a Yuka.

- "¡Atención artilleros! Estamos a punto de alcanzar al carguero ligero enemigo por proa. Virad vuestros cañones hacia él y abrid fuego en cuanto de la orden".

- "¿Y nuestro perseguidor?" - pregunta la chica.

- "Debemos resistir" - responde Jab. "Tenemos que resistir", pensó acto seguido, temiendo que pudieran recibir mucho más daño. Ahora el caza pesado abría fuego con sus cañones. Pocos impactaban sobre el carguero con éxito, aunque éstos iban disminuyendo los escudos traseros poco a poco; ahora ya no tenían energía y estaban desactivados. Un nuevo misil fue lanzado y alcanzó al Destello Lunar, provocando daños en el casco y haciendo saltar la alarma general del carguero. Kyp dejó escapar un pequeño grito por el comunicador.

- "¡KYP! ¿ESTÁS BIEN?" - se preocupó Jab.

- "Sigo aquí, sí" - responde, mientras el ruido de un extintor se escucha de fondo - "Pero el impacto a fundido mi computadora de objetivos. Ahora tendré que apuntar y disparar manualmente".

- "Sé que eso no es un problema para ti, Kyp. ¡Dales caña!" - anima Jab con energía, intentando mejorar la situación.

Jab consultó la reserva de armamento pesado. Sólo restaban cuatro misiles de concusión. Sólo con ellos probablemente no conseguiría abatir a su objetivo, por tanto ideó lo siguiente: desvió la energía restante de los cañones triples de proa hacia los escudos traseros, consiguiendo aumentarlos así hasta un 20%, y la de los escudos delanteros a la fuente de iones; configuró la interfaz de la torreta de iones para control manual. Tenían que eliminar los escudos del carguero ligero para poder alcanzar sus motores. Si conseguían desactivarlos, quedaría fuera de combate (aunque no sería destruido).

El monitor de objetivos pitó incesantemente, indicando que el carguero ligero estaba al alcance. ¡Era el momento!


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Carguero Ligero enemigo

- "¡AHORA O NUNCA! ¡¡¡FUEGO A DISCRECIÓN!!!" - gritó Jab por el comunicador mientras activaba los misiles.

Las torretas láser comenzaron a destellar y chillar, como si de una multitud enfurecida se tratase. Los misiles salieron al unísono, en pares, alcanzando al enemigo por sorpresa y desactivando sus escudos. Acto seguido la torreta de iones abrió fuego, penetrando en sus motores mientras disminuía su energía; las ráfagas láser ayudaban con el daño que infligían.

De pronto unas chispas saltaron de los motores y estos se apagaron. ¡Habían conseguido su cometido! El carguero quedaba ahora fuera de combate, en la inmensa Nada del espacio.

- "¡Vía libre, Yuka! Avisa a nuestros chicos" - comunicó Jab.

- "Gracias, Destello Lunar. Enviando señal de socorro a la Guardia del Cuervo" - afirmó ella.

<KRAPA-PUM> volvió a sonar el casco del carguero. Otros proyectiles la habían alcanzado, ahora eliminando sus escudos y reduciendo la resistencia del casco al 53%.

La consola de abordo sonó de nuevo. Otras tres naves se disponían a salir del hiperespacio cerca de su posición.

"Por las barbas de mi abuelo, que no sean más naves del Sol Negro", rezaba Jab mientras comprendía la señal.

- "¡Hola chicos! ¿Nos habéis dejado un trocito de diversión?" - eran los refuerzos que solicitaron, otros miembros de la Guardia del Cuervo.

Comenzaron a abrir fuego de iones contra el gran carguero, dejándolo inutilizado por un rato.

- "Comenzando el acoplamiento al carguero del Sol Negro; procederé al abordaje para tomar el control de vuelo. ¡Chicos, cubridme!" - informa Yuka.

La alarma volvió a sonar en la cabina. Una vez más estaban fijando al carguero con un sistema de guiado.

- "¡Estamos siendo fijados otra vez! NO AGUANTAREMOS OTRO IMPACTO DE ESA MAGNITUD. ¡¡¡ACABAD CON ÉL COMO SEA!!!" - ordena Jab muy excitado, impulsado por la adrenalina de tal situación crítica.

<PIRIPI-PIRIPI-PIRI-RI-RI-IIIIIIII> sonaba la alerta; habían sido fijados, no podían hacer nada más.

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Firespray de Marauder

<Fzsshium> sonó de pronto. Por sorpresa unas potentes ráfagas láser, provenientes de otra nave no identificada, alcanzaban al caza pesado del Sol Negro, obligándolo a desviar su rumbo y escapar.

- "¡TOMA YA!" - saltó la chica desde la torreta.

- "¿Quién pilota esa nave?" - pregunta Kyp.

Entonces la nave no identificada abre fuego de aviso contra el carguero pesado. El impacto alcanza la pequeña burbuja de la torreta inferior, dejando completamente inconsciente a la chica con una herida en la cabeza. Al instante abre las comunicaciones.

- "<Ksshkt> Al habla Marauder. LLeváis a bordo a una fugitiva de la Justicia. Entregadla y no os sucederá nada, es un aviso".


CAPÍTULO VI: El Cazador y Su Presa

- "Kyp, la chica no responde. Ve a ver qué ocurre".

- "De acuerdo, Jab" - responde Kyp.

Otro impacto sobre el casco hace chirriar y temblar la nave.

- "<Ztssshk> Repito, entregádmela. Apagad los motores" - informa de nuevo Marauder.

- "¡Está inconsciente! Ha recibido un fuerte golpe en la cabeza" - informa Kyp desde la torreta inferior.

Jab detiene el carguero pesado y responde a su atacante.

- "<Tsszt> De acuerdo, ya hemos apagado los motores. Pero la chica está inconsciente; has de saber que no es parte de nuestro grupo" - comunica - "¿Por qué se le busca?"

- "<SShhk> Esa información es confidencial".

- "<Shhkt> No pienso entregarla sin saber por qué es buscada " - insiste Jab.

- "<Tzzshz> No estáis en condiciones de exigir. ¡Entregádmela ahora! Si oponéis resistencia me veré obligado a actuar" - amenaza Marauder.

- "<Trrsrst> Está bien" - responde Jab con indiferencia - "Entonces no me dejas otra opción" - añade.

Al instante las tres naves de refuerzo (de la Guardia del Cuervo) aparecen en escena y abren fuego de iones contra el caza pesado de Marauder. Su nave queda temporalmente inutilizada. Es entonces cuando los papeles se cambian.

- "<Shhrrsk> Escúchame bien, "Marauder", porque ahora NOSOTROS dictamos las condiciones" - comunica Jab con tono desafiante - "Te entregaremos tu presa a camio de TODO el informe de tu contrato. ¡No hagas preguntas! Te prometo que será confidencial y sólo YO tendré acceso al mismo" - impone Jab.

Inesperadamente una llamada entrante llega a Jab. Es Yuka desde el gran carguero.

- "<Trssst> Yuka informa: estoy en la sala de mandos. Al parecer los pocos tripulantes escaparon desde un pequeño hangar de carga mientras me acoplaba. No debían ser miembros del Sol Negro, pues huyeron en cuanto los neutralizamos".

- "<Zsshk> ¿En ese hangar hay espacio para varias naves?" - pregunta impaciente Jab.

- "<Trrszt> No demasiado. Como mucho hay espacio para dos cargueros ligeros, nada más" - afirma Yuka.

- "<Sshhsk> Muy bien. Disponlo todo para recogernos; también a nuestro visitante" - indica Jab.

- "De acuerdo, Jab. Me llevará unos minutos; estoy sola para manejar este enorme trasto" - termina Yuka.

Jab reabre el canal de comunicación con Marauder.

- "<Tzsssk> Escucha, haremos lo siguiente. El gran carguero que se dirige hacia nosotros está de nuestro lado. Nos recogerá en unos minutos a ambas naves y continuaremos la negociación a bordo".

- "<Trrsszt> Pero ese figura como del Sol Negro. ¿A caso lo sois vosotros?" - pregunta sorprendido Marauder.

- "<Srrshk> ¡Ni en sueños! No somos delincuentes, sino ya te habríamos destruido y salido de este sistema" - responde con orgullo Jab - "Acabamos de llevar a cabo una operación encubierta contra ellos. Y finalmente tú nos has salvado del peligro; debería darte las gracias".

- "<Rszt> Vuestro carguero pesado se identifica con los Valarian. ¿A caso es mentira también?" - vuelve a formular Marauder.

- "<Zrrstk> Como acabo de decir, llevamos una operación encubierta. Ninguna de estas identidades son auténticas. ¡Ah! Y antes de que sigas preguntando: tampoco somos agentes imperiales ni mercenarios. Vamos por libre, tenemos nuestra propia causa" - prosigue Jab - "Aclararemos la situación a bordo del carguero. Como muestra de buena voluntad te arreglaremos la nave, lista a punto para tu marcha".


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Hangar del gran carguero capturado

Una vez a bordo del considerablemente grande carguero desembarcan de ambas naves y se encuentran entre ellas en el pequeño hangar y bahía de carga. El carguero pesado corelliano casi ni entraba; menos mal que Jab era más que hábil con este tipo de naves.

Primero apareció Kyp, saliendo del Destello Lunar; acto seguido Marauder le imitó, guardando siempre las distancias. Kyp saludó al estilo mandaloriano (como es habitual entre sus guerreros) y Marauder respondió del mismo modo, pese a no portar la representativa armadura.

Jab se asomó por la rampa, con la mujer en brazos, todavía inconsciente.

- ”Le he practicado unos rápidos primeros auxilios. Como ves, tiene una pequeña brecha en la cabeza, Por ahora está bien, se irá recuperando. Aunque no sé cuánto tiempo seguirá inconsciente”.

- ”Mejor que lo esté” – añade Marauder.

- ”La llevaremos a la enfermería. Este carguero tiene que tener algún sedante” – indica Jab, entonces se gira hacia Kyp” – ”Llévala y aplícale un somnífero potente, y hazle de nuevo la cura” – pasándole a la mujer en brazos.

Kyp la coge y se marcha del hangar. Marauder no deja de observarle.

- ”Tu compañero ha saludado como un mandaloriano…” – se extraña un poco.

- ”Como puedes ver, entre los nuestros contamos con varios camaradas tuyos” – aclara Jab.

- ”No sois criminales, actuáis contra ellos. No sois agentes imperiales, ni mercenarios … Preferís el diálogo al enfrentamiento, me hacéis vuestro huésped y arregláis mi nave para que me lleve a una mujer de vuestra tripulación, para vosotros una completa desconocida, por la que aun así os interesáis y cuidáis … “ – reflexiona Marauder, prosiguiendo la frase – ”¿Quiénes sois?”.

Jab esboza una sonrisa de satisfacción y gesticula las cejas de manera intrigante.

- ”¿Alguna vez has oído hablar de “El Silencio”?” – pregunta mientras amablemente ofrece dirigirse hacia unas cajas apiladas.


Al cabo de media hora, Kyp volvió con la chica. Yuka había estado trabajando en los circuitos de la nave de Marauder para reactivarla.

Mientras tanto, Marauder y Jab estuvieron charlando. Ambos se levantaron de las cajas al ver llegar a Kyp.

- ”Ya está todo listo” – sentencia Jab – ”Como hemos acordado, el informe completo de tu contrato a cambio de ella”.

- ”¿Cómo saber que todo esto es una treta?” – pregunta muy serio Marauder.

- ”Simplemente no puedes. Deberás arriesgarte y confiar en nosotros” – responde Jab.

Marauder vacila. Antes de que pueda hablar, Jab se adelanta.

- ”Como otra muestra de nuestra buena voluntad, permitiremos que despegues primero; luego nos enviarás el informe. Agradecería toda la información adicional y personal que aportaras”.

- ”De acuerdo” – responde, extendiendo la mano para un apretón.

Jab responde al gesto con gusto y asiente.

Marauder sube a bordo con la chica en brazos; Yuka, Kyp y Jab despejan el área antes del despegue y este se marcha. Los tres observan cómo Marauder se aleja; entonces Kyp habla.

- ”A veces eres demasiado bondadoso. ¿A caso crees que vaya a cumplir su parte?”.

- ”Es difícil serlo, aunque espero que mi ejemplo influya a los demás para actuar del mismo modo”.

Kyp frunce el ceño.

- ”Debemos tener fe y confiar en que la gente reaccione. Poco a poco iréis comprendiendo mejor nuestra causa. Recordadlo” – añade.

Yuka sonríe y dice - ”Bueno, ¿nos vamos de aquí?”.

- ”Sí. Avisa al resto; nos movemos al Sistema Garos”.


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Gran Carguero, preparándose para saltar al Sistema Garos


Hacía varias horas que habían dejado Ord Mantell. Ahora se encontraban en un puerto espacial comercial en el planeta Garos IV, del Sistema Garos, vendiendo especias y otras mercancías que no necesitaban.

- ”Recordad: el armamento, fuselaje y electrónica nos los quedamos. Los minerales no sirven aquí de mucho ya que exportan grandes cantidades, así que será mejor vender los fármacos, especias y tecnología que tengamos. Vended todo lo demás; cuanto más saquemos, mejor” – informa Kyp al resto del grupo – ”Llevaremos nuestras mercancías al carguero de Yuka y al Destello Lunar y nos desharemos de este enorme montón de chatarra” – termina diciendo, refiriéndose al gran carguero capturado en la operación.

Jab estaba en el Destello Lunar, junto a Yuka, reparándolo para poner a punto los motores y el casco dañado. Tras un buen rato de charla mientras trabajan, un mensaje cifrado llega a la computadora.

No tenía título; sólo se descifraría con una identificación escrita (referida al destinatario). Jab introdujo su nombre y consiguió el acceso. Al instante se mostraron un montón de datos ocultos, y los símbolos extraños cambiaron a texto legible, en aurebesh.

Citaba lo siguiente:


Mensaje Cifrado Entrante //23#934:72_TRM:


Asunto: Búsqueda y captura

Objetivo: Kasia Veltar

Condición: Viva

Recompensa: 250.000 cred.


Contratista: Industrias Starfeld, Sucursal del Sistema Rachuk

Ubicación: Munto, Commenor (Sistema Rachuk)

Sucesos: Kasia Veltar, ex-empleada de Industrias Starfeld, agredió a un cargo directivo de la empresa y escapó del planeta robando un carguero Starfeld ZH-25 Questor, llevando consigo material de investigación de ingeniería inversa muy valioso para la compañía.


Junto al mensaje, unas notas fueron añadidas:

Notas:


Un directivo de la empresa llamado Roan Sinner fue quien realizó el encargo. Tras aceptar su encargo le investigué; se dice que abusa de las mujeres, las maltrata y chantajea. Cito algunas palabras del individuo en nuestro único encuentro: Roan Sinner escribió:

“¡Quiero que traigan a esa puta! Va a pagar por todo lo que ha hecho, ¡sobretodo por esto!” – señalándose a una cicatriz en la cara.


Sospecho que la mujer haya sufrido algún tipo de violación. Aunque mi trabajo se ciñe únicamente a capturarla y entregarla, pese a cuáles hayan sido los motivos.

Espero que esto sea lo que busques.


Leído esto, Jab se sobresalta. Y con mucha rabia contenida comunicó a todos por el canal privado:

- ”Separad unas cuantas especias y terminad cuanto antes. ¡¡¡NOS VAMOS A COMMENOR!!!”.


El día estaba algo nublado, con mucha claridad y muy blanco. Era tal la luminosidad reflejada en los edificios que parecían fundirse con el cielo, y los vehículos los rodeaban como pequeños mosquitos.


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Investigación Criminal Planetaria, Commenor

A media mañana un inspector imperial de Investigación Criminal Planetaria se presenta ante su superior para entregar el informe del último caso. Saluda firme al entrar en el despacho.

- ”Descanse” – responde el superior.

- ”Señor, le presento el informe del caso Sinner-Starfeld, redactado a primera hora de la mañana”.

- ”Excelente, Inspector. Resuma los principales detalles de nuevo, por favor. Había algo que me intrigaba”.

- ”¡Desde luego, Señor!” – responde con entusiasmo, volviendo a ponerse muy firme.

Comienza a describir los principales datos y sucesos del caso. Saca un holoproyector personal y lo activa, mostrando imágenes del sujeto y varias ubicaciones.

- ”Esta madrugada hemos procedido al arresto de Roan Sinner, directivo del departamento técnico de Industrias Starfeld, en su domicilio habitual. Se hayaron pruebas en su contra en su oficina y domicilio. Posesión de mercancías ilegales, contrabando, corrupción y un carguero pesado corelliano YV-929 relacionado con la organización criminal Sol Negro.

También se confiscaron datos informáticos como documentos, imágenes y vídeos de seguridad que lo demuestran culpable en los siguientes cargos: extorsión y chantaje, abusos sexuales, maltrato y xenofobia” – expone el Inspector.

- ”¿Y qué hay de ese informador anónimo? ¿Se sabe quién es finalmente?”.

- ”No Señor. Hemos investigado, rastreado las comunicaciones, inspeccionado los bancos de datos y registros de las compañías de alcance público… No se ha encontrado rastro definitivo alguno que sirva.

Sólo sabemos que se usó un comunicador de segunda mano, un C1 de marca SoroSuub, comprado en un mercadillo por 115 créditos; lo encontramos no muy lejos de allí, destrozado en un conducto de saneamiento; estaba limpio de huellas. Sólo envió un mensaje codificado con una clave imperial, algo antigua actualmente. Estamos seguros de que el aparato fue adquirido exclusivamente para la ocasión. Quien quiera que fuese, no quiso dejar rastro. La clave imperial empleada revela que el individuo no es un civil cualquiera” – detalla el Inspector. - ”¿Así que tenemos que admitir pruebas de un anónimo? Es arriesgado; podrían ser falsas” –reprocha el superior.

- ”En efecto, Señor. Aún están por comprobar algunas pruebas, como el origen del carguero pesado y su relación con el Sol Negro, pero otras como los datos informáticos confiscados para la investigación han resultado ser fiables. Han sido confirmados por varios testigos, todos del ámbito laboral y personal del arrestado”.

El superior se mantiene pensativo. El Inspector se atreve a comentar una opinión personal, ante tal silencio.

- ”Señor, si me permite expresar mi opinión, esta contribución anónima ha permitido confirmar nuestras sospechas sobre el arrestado desde hace años”.

Sigue pensativo, ahora observando curiosamente al Inspector. Éste se incomoda ante tal mirada, aunque finalmente el superior expresa:

- ”¡Está en lo cierto! Las pruebas fiables debemos aceptarlas” – concluye – ”Buen trabajo, Inspector. Puede retirarse”.


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Atardecer en las montañas de Commenor

La brisa comenzaba a enfriar, pues ya atardecía en Commenor.

Asentados en las montañas, el grupo comenzaba a recoger el pequeño campamento (preparándose para ser recogidos). Kyp ya había recogido una de las tiendas y ahora se centraba en colocarse su armadura.

- ”Kyp, envía a Yuka nuestra posición y que venga a recogernos cuanto antes” – indica Jab.

- ”Ahora mismo” – responde, recogiendo su casco y ajustándoselo a la cabeza. Al terminar susurró – Aaah… Mucho mejor”.

Dicho esto, Jab se dispone a salir de la tienda cuando Kyp le avisa al recibir algo.

- ”Oye, tengo aquí un mensaje cifrado de Marauder. Solicita citarse contigo en la próxima semana”.

- ”Respóndele afirmativamente” – dice Jab, tras pensar sobre lo sucedido un par de segundos.


Fuera se estaba muy fresco. A pocos metros de las tiendas se encontraba la chica, al borde de un peñasco, ante el inmenso descenso del Valle de Munto, bajo la pared de la montaña.

Estaba inmóvil ante tal paraje, con el viento ondulando sus cabellos, mirando al sol de poniente esconderse entre el cielo naranja y las nubes moradas.

Jab se acercó con calma, sin hacer ruido, y antes de llegar ella preguntó (sin cambiar de postura ni volver la vista).

- ”¿Por qué volviste por mi?”.

En su tono de voz, ligeramente titubeante, se percibía pena.

- ”Supe la verdad…” – dice Jab, mientras poco a poco sigue acercándose.

Acaba arrimándose a ella, llegando a estar pegado a su espalda.

- ”… Kasia” – termina la frase susurrando su nombre al oído, con dulzura y calma, procurando transmitir tranquilidad.

Ella no respondió. Tampoco se apartó de aquel hombre que le susurraba al oído. Su salvador.

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